Este blog nace de la inquietud de compartir lo que pasa todos los días en el entorno hospitalario, duro, emocionante, árido a veces. Bienvenido al quirófano.
viernes, 30 de marzo de 2018
Mitades a medias
Dicen que los 40 es la mitad de la vida, no lo se de cierto, me faltan unos meses para llegar...
Con todo y eso, no recuerdo haber acostumbrado medir las cosas a medias, menos la vida. El tiempo -eso se sabe en física- es un concepto bastante relativo.
Me siento a veces como si llegara a la cima pero ésta me parece un montículo bastante modesto, como una elevación que apenas destaca un poco más que el resto...
En mi defensa debo decir que desde aquí se ve un valle amplísimo, fértil, florido. No veo camino hecho, eso es lo mejor.
Y sopla todos las tardes un viento fresco como no conocía igual.
miércoles, 13 de septiembre de 2017
Ya pasa el temblor
Yo no sé que tiene esta tierra. Tiembla, se resquebraja, desploma todo lo que lleva encima pero la gente que le canta y le da vida, mis hermanos Diidxazá cantan de lo profundo de su pecho:
Guenda nabani xhianga sicarú
ne gasti rú ni ugaanda laa.
Que se traduce al español más o menos así
"¡Cuán hermosa es la vida y nada hay que se le compare!"
He pasado unos días enormes, duramente humanos, llevo el corazón hecho pedazos porque uno de esos pedazos no se puede ir conmigo ya. Se me queda en esta tierra del istmo en Oaxaca. Hay días que parece que la vocación anda toda rota y la soledad es más honda de lo habitual.
Yo no sé de cierto que tiene esta tierra. No se muchas cosas, no tengo muchas respuestas y hay días que mis preguntas se me vuelven escarpias. Hay días como estos que recuerdo lo que tuve claro hace muchos años. El que sufre es mi hermano, y si no hay nada que pueda hacer por él; al menos sus lágrimas serán mías también.
Yo no sé muchas cosas, es cierto. Apenas y entiendo que si el dolor ajeno no te pica allá en el fondo de tus entrañas nada de lo que pase, nada de lo que yo diga o escuches en tu templo va a llegar a tu corazón.
Ya estás muerto.
sábado, 26 de agosto de 2017
Las canas
Este tema viene a colación porque de repente he vuelto la vista a mis amigos y contemporáneos. Unos barbones (lo digo sin envidia), más para allá otros barrigones (más que yo, al menos), calvitos otros y todos -y todas- con canas. Unos más, otros menos, pero todos.
Supongo que a esta edad ya va siendo hora.
No tengo hasta ahora de que preocuparme, van muy poquitas.
El brillo de los ojos ya no es igual, no es menos eso sí, pero va siendo más sincero. Yo sé que muchos de ustedes ya pasaron por esta edad (entiéndanme, vengo llegando). Pero hasta ahora y creo que vamos bien, no siento ningún impulso por correr maratones ni comprarme un Mercedes rojo. Algo es algo.
Prefiero suponer que mi genética me llevará a tener canas tardías (gracias mamá y papá, gracias don Juanito y don Ignacio) en vez de una monacal calva. Me veo en el futuro más como Merlin manipulando el sueño y la sensibilidad de mis pacientes que como el padre de la patria que la historia nos vendió españolado y canoso. Así no.
Yo les voy avisando.
Eso suponiendo que algún día me salga barba, fuera larga y llena de canas.
martes, 24 de noviembre de 2015
De tardes y mandarinas...
Me puse a recoger mandarinas toda la tarde. Unas cuantas se rompieron al chocar con el piso de tan maduras, pero las más verdes cayeron con un chasquido suave.
Resistieron. Fueron la mayoría.
Llegará el día en que estén dulces, frescas, en que su aroma llegue hasta el corazón y en él, a todos los sentidos. En que alivien este otoño de repente caluroso.
Pensé que bueno es andarse a veces por las ramas como ellas, bien lejos del suelo.
Ahí es donde -en silencio y con paciencia- se cosechan los mejores frutos.
Y cómo no, pensé en ti.
Pienso en todo esto como una botella que lanzo al mar. La sello y le doy un beso. Que lleguen pronto a tus costas.
domingo, 14 de junio de 2015
El paciente alemán
"En mi país, a uno le dejan que elija el tipo de anestesia que quiere"
Le llamaré Gunther, tiene 72 años y una falla renal crónica. Entra a quirófano para que le coloquen el catéter de diálisis peritoneal. Acepta de mala gana el bloqueo neuroaxial. Pero no cuenta con lo (poco) que se de Alemania.
De a poco, le animo. Dirijo su ansiedad para otra parte. Le voy contando quienes fueron August Bier y August Hildebrandt (dando click aqui, hay algo de su historia) asi que eso lo convence y su negativa se torna en una amable cooperación. Me pregunta si conozco Alemania, contesto que no. Pero mientras silbo, mentalmente pienso:
O Freunde, nicht diese Töne!
Sondern laßt uns angenehmere anstimmen,
und freudenvollere.
Freude! Freude!
Nos despedimos con un fuerte apretón de manos.
viernes, 19 de diciembre de 2014
La paz, en pasos concretos.
he vuelto para ser tu confidente.
De norte a sur le entregaré a la gente
la parte del amor en mí escondida.
Regresaré la alegría desmedida
de quien sabe reír humildemente.
De este a oeste levantaré la frente
con la bondad de siempre prometida.
Por donde pasó el viento, crudo y fuerte,
iré a buscar las hojas del camino
y agruparé sus sueños de tal suerte
que no puedan volar en torbellino.
Cantaré mis canciones al destino
Y con mi voz haré temblar la muerte
martes, 11 de noviembre de 2014
¿Qué harás entonces?
¿Qué harás
cuando toquen
a tu puerta
y se lleven a tu hija
y aparezca sin lengua?
¿Qué harás
cuando a tu esposa
le arranquen los ojos,
o aparezca tu yerno
sin orejas
o se lleven preso
a tu nieto
o aparezca
quemada con diesel
tu sobrina?
.
.
.
Santa María
Medianera
de todas las gracias,
líbrame
de la indiferencia,
de los falsos cristianos,
de los cristianos tibios,
de los egoístas
de los cristianos
con miedo
.
.
.
¿Qué harás
cuando te quedes
sin liturgia,
sin Iglesia
y crucifijo?
¿A que santo
encomendarás
la sangre
que se vuelve
mutismo?
.
.
.
Yo solo
He pisado
el lagar
.
.
.
¿Dónde pondrás
tu dolor
cuando no quede nadie
para oírte?
¿Vendrá el dios-televisor
a calmar tu paranoia?
Aun
con todo
también te buscaremos.
Ellos viven
Y tú,
de corazón indiferente,
tú
sí ya estás muerto
.
.+
Tomado de la cuenta instagram del Hno. Javier Gracia P.
Monje católico, ermitaño diocesano
santacruzeremitorio.blogspot.com
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viernes, 31 de octubre de 2014
#Ayotzinapa
Pocas veces recuerdo días tan oscuros en el animo colectivo de mi país. Aunque la tragedia -cualquier eufemismo al respecto es poco- no es nueva, sí ha calado profundamente por las características de los desaparecidos.
Otra vez, como en las épocas de las dictaduras sudamericanas volvemos a escuchar de "escuadrones de la muerte" de ejecuciones sumarias. Ha pasado casi medio siglo y aquello que allá parece que cicatriza aquí en México es tan vigente como si hubiera sido ayer que se gritaba en las calles "Presos políticos: libertad" y resuena aquel comité Eureka, con doña Rosario Ibarra al frente con su vieja, ninguneada por décadas, pero nunca tan actual consigna:
"VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS"
Desaparición forzada. A manos del Estado. No es poca cosa
Tuvieron que pasar casi 40 años para que a fuerza de compadecer el dolor de padres por los hijos desaparecidos algo en las soterradas conciencias de este país se levantara para decir basta.
Ni los 72 migrantes muertos en San Fernando, Tamaulipas. -Ahí también murieron muchas esperanzas-
Ni los muertos y desaparecidos de la "guerra sucia"
Vaya, ni el EZLN hace 20 años...
Ni la rebeldía limpia -pero cándida- de los #YoSoy132
Ni los reclamos que acabaron siendo bastante timoratos de los compañeros #YoSoy17
Algo se ha movido. Algo que dice que o los detenemos entre todos o lo que nos queda de México se nos va a terminar yendo a pedazos. Hay gestos inusuales de solidaridad. De abrazos que comparten el dolor del hijo que nadie sabe donde está y ni siquiera si va a regresar... con vida. De una escandalosa injusticia que hasta el Papa Francisco en su audiencia general acusó recibo de tantos reclamos que campean en nuestra tierra.
Y se conmovió. Él. El colmo hubiera sido que los obispos mexicanos no dijeran pío.
Ojalá no nos pase que pronto la realidad nos alcance como en aquel poema atribuido a Brecht que mas o menos se resume asi: "Cuando vinieron por mi vecino que era judío, como yo no era judío, no hice ni dije nada. A la noche siguiente vinieron por mi"
Hay demasiada sangre que clama justicia.
Hay demasiada rabia contenida
Demasiado "tejido social" (¿quien se inventó ese terminajo?) roto, friable, infectado, desvitalizado...para hablar en eufemismos médicos. Sanar lo que debe ser sanado. Eso es mas o menos lo que hacemos los médicos. A gran escala debe ser mas o menos lo mismo.
Ojalá esta lucha se unifique. Ojalá el rumbo que tome sea radical. Y sin reservas. No se espere mucho de la vía electoral...
Ojalá que sea por la paz. Y para la paz. Parar todo. Para que todo se mueva. Apenas estamos tomando conciencia de la fuerza que tenemos por la sencilla ecuación de que somos mayoría. No puede haber fosas ni celdas suficientes para encerrarnos a todos. Ni a nuestros padres. Ni a nuestros alumnos, compañeros de trabajo ni hermanos. Ni a la semilla rebelde que ya crece en nuestros hijos aunque sean pequeños.
Corremos el riesgo ante la asquerosa indiferencia de que en el futuro no haya quien mueva un dedo por nosotros, por nuestras causas...
Finalizo compartiendo este escrito que recién he recibido. Comparto el nombre también de a quien se atribuye el texto.
Mamá, si desaparezco, ¿adónde voy?
No lo sé, hijo.
Solo sé que si desaparecieras te buscaría entre la tierra y debajo de ella.
Tocaría en cada puerta de cada casa.
Preguntaría a todas y a cada una de las personas que encontrara en mi camino.
Exigiría, todos y cada uno de los días, a cada instancia obligada a buscarte que lo hiciera hasta encontrarte.
Y querría, hijo, que no tuvieras miedo, porque te estoy buscando.
Y si no me escucharan, hijo;
la voz se me haría fuerte y gritaría tu nombre por las calles.
Rompería vidrios y tiraría puertas para buscarte.
Incendiaría edificios para que todos supieran cuánto te quiero y cuánto quiero que regreses.
Pintaría muros con tu nombre y no querría que nadie te olvidara.
Buscaría a otros y a otras que también buscan a sus hijos para que juntos te encontráramos a ti y a ellos.
Y querría, hijo, que no tuvieras miedo, porque muchos te buscamos.
Si no desaparecieras, hijo, como así deseo y quiero.
Gritaría los nombres de todos aquellos que sí han desaparecido.
Escribiría sus nombres en los muros.
Abrazaría en la distancia y en la cercanía a todos aquellos padres y madres; hermanas y hermanos que buscan a sus desaparecidos.
Caminaría del brazo de ellos por las calles.
Y no permitiría que sus nombres fueran olvidados.
Y querría, hijo, que todos ellos no tuvieran miedo, porque todos los buscamos.
Marcela Ibarra Mateos
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jueves, 28 de agosto de 2014
Debiera decir
Que estoy muy a gusto en mi poltrona
que tengo días de trabajo saturados con emociones y patologías a tope, y que eso es lo mas normal.
que Palestina está muy lejos, y a quien le importa si lo de hoy es el jueguito ese imbécil de tirarse agua helada encima...
Hay días que no puedo. Mi mente aunque no quiera toma camino del viento, se aleja y padece por no estar cerca de donde debiera...
Días en que me duele ver como la vida de mis pacientes se va a raudales entre mis manos, en una espera dolorosa e innecesariamente cruel.
Cuando no se como explicarme la muerte del hijo del amigo, apenas unos meses mayor que mi propia hija.
Percibo un olor a piedad mustia que me repugna.
Y apenas siento que mi aporte no es mas que una gota que se pierde en el océano.
Pero ese poquito también lleva mi corazón, mucho de mi dolor y mis preguntas.
Mañana volveré a enfrentarme a mis opciones que a veces se tornan escarpias. También ahí está mi corazón.
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sábado, 28 de junio de 2014
Insurgencia Médica
Insurgencia médica
Arturo Alcalde Justiniani
Los movimientos de protesta en nuestro país estallan de manera inesperada, suelen ser producto de añejas inconformidades que no encontraron un canal de expresión y respuesta institucional. Basta una provocación o a veces un accidente para que se inicie una reacción aparentemente desproporcionada, que sólo adquiere una cabal comprensión si se analizan las causas encubiertas más allá de las explicaciones coyunturales.
El movimiento médico de cincuenta años atrás, de noviembre de 1964 a septiembre de 1965, se inició por la omisión en el pago del aguinaldo. Rápidamente se organizaron paros, se amplió el conflicto y el pliego petitorio superó el reclamo inicial, transformándose en una exigencia relacionada con las condiciones de trabajo y con la participación en las normas que rigen esa actividad. La ausencia de respuesta y de capacidad de negociación provocaron que la inconformidad adquiriera dimensiones cada vez mayores. Como es común, el gobierno se envolvió en el principio de autoridad y echó gasolina al fuego mediante la represión.
La reciente insurgencia médica, conocida como #Yosoy17, es nuevamente la expresión de una protesta que responde a los abusos que sufren los médicos en nuestro país. Sería injusto e irresponsable afirmar que los padres de Roberto Gallardo, el joven fallecido en enero de 2010 en la ciudad de Guadalajara después de dos meses de hospitalización, carezcan de razón. Eso sólo podrán acreditarlo dictámenes objetivos y calificados que es fundamental llevar a cabo para evitar en su caso actos de negligencia. Sin embargo, lo que parece extraño en este caso es que una averiguación previa tome más de cuatro años para ser desahogada por la Procuraduría General de la República; también el número de médicos, 16, que hubieran sido encarcelados de no haber obtenido la protección constitucional a tiempo; asimismo, es difícil entender cómo se acreditó el elemento de dolo que resulta esencial en el tipo penal que se les imputa.
Lo que sí puede afirmarse, con claras evidencias, es que en las últimas décadas el servicio público de salud se ha venido degradando en nuestro país a pasos agigantados. Son incontables las historias de pacientes que deben esperar meses para ser atendidos en un quirófano, que se ven obligados a adquirir por sí mismos material médico y medicinas u optar por contratar por la vía privada los servicios de los médicos que deberían atenderlos en el hospital público. Es explicable también que muchas de las limitaciones resulten a los ojos de los pacientes imputables a los médicos o las enfermeras, porque consideran que depende de ellos el servicio que la institución les niega o les difiere.
La profesión de médico en nuestro país es sin duda producto de una vocación generosa y sacrificada. Sin embargo, vista en perspectiva desde la etapa estudiantil, transita un auténtico calvario. El primer reto que debe enfrentar es el acceso a los estudios universitarios. En la UNAM –institución que por su creciente prestigio y gratuidad se ha convertido en un deseo a veces inalcanzable para muchos aspirantes–, quienes no gozan del pase interno deben acreditar en su examen de ingreso un número de aciertos cercanos a la perfección, pero la inmensa mayoría de los estudiantes queda fuera, aun cuando se trate de jóvenes destacados; con ello el Estado incumple una obligación elemental de proveer educación superior a la población.
El segundo reto para aquellos que inician sus estudios de medicina consiste en superar las constantes exigencias que van determinando su destino. Si tan sólo de excelencia en el desempeño se tratara, serían explicables e incluso deseables estos requerimientos por la naturaleza tan delicada de la labor que desempeñan, ya que en sus manos está la salud, la integridad y la vida de seres humanos. El problema es que pareciera que esa generosa profesión suele ser acompañada de abusos innecesarios como aquellos que sufren los internos mediante guardias inhumanas de hasta 36 horas sin dormir, de ausencia de apoyos y de múltiples arbitrariedades que documentan los propios estudiantes.
Después del internado viene el servicio social; han transcurrido así seis o siete años, dependiendo de la escuela. Llega entonces el examen de especialidad, que otra vez excluye a la inmensa mayoría que considera que ésta es la única vía para tener reconocimiento profesional y una remuneración digna; posteriormente vendrá la lucha cada vez más difícil por obtener un puesto de trabajo estable.
Si recorremos el mapa médico en nuestro país, constataremos que varios de los planteamientos del movimiento #Yosoy17 tienen fundamento: exigen y reclaman con razón que se les otorguen los medios necesarios para el desempeño de su labor, lo cual redundaría en un servicio a favor de los pacientes. La inquietud es extensiva a sectores como los institutos nacionales de salud y hospitales de alta especialidad, de amplio reconocimiento y prestigio profesional. Sus reglas de trabajo, como estímulos y normas de estabilidad, suelen fijarse con criterio discrecional, lo que favorece la arbitrariedad y el descontento. De los salarios ni hablar, totalmente empobrecidos en relación con la carrera superada y la calidad y trascendencia de su labor. Por ello, muchos galenos optan por trasladarse a un país que les ofrezca mejores oportunidades o de plano dedicarse a otra actividad más rentable. Una respuesta necesaria ante esta situación es favorecer formas asociativas de carácter profesional, que permita a los médicos convertirse en constructores de las normas que rigen su labor.
La movilización médica ha superado ya los límites de un reclamo particular y ha puesto la mira en las causas de las deficiencias del servicio; como muchos otros renglones en nuestro país, generalmente relacionados con la ausencia de políticas públicas en favor de la gente; el tema es que no existe una política de salud. Casi nada.
¿Que qué podrías ser? Podrías ser el médico que lleva dentro del maletín ignoro cuántas veladas de café y anatomía, para salirle al paso a la fatiga de los latidos pálidos, producto de un corazón que incluye leucocitos en sus palpitaciones, y podrías ir sembrando en el vientre o las espaldas del enfermo preguntas para diagnosticar qué sombra está cruzando por su entraña.
Enrique González Rojo
domingo, 22 de junio de 2014
¡Ya basta!
Médicos del #Yosoy17 dicen ¡Basta!
Gustavo Leal F.*
Mientras en Oaxaca se reconocen 11 negligencias, sólo en el último año de Peña Nieto ( Reforma, 28/5/14) y en Sonora se agrega la muerte del jornalero Constantino Ortiz, después de la de José Sánchez –también jornalero– ocurrida en octubre de 2013 ( El Universal, 14/6/14), los médicos de Jalisco y del país, agrupados en #Yosoy17, dicen ¡Basta!
La Asociación Médica de Jalisco, comunica que los errores de los galenos no deben judicializarse como actos criminales, sino dirimirse y sancionarse en instancias colegidas fortalecidas. Ello, después de que 16 médicos del Hospital de Pediatría del IMSS fueron inculpados por la muerte del joven Roberto Gallardo (enero 2010) y de que un juez tercero de distrito les liberó órdenes de aprehensión. #Yosoy17 llama a manifestarse en distintas ciudades del país (el 22 de junio) para apoyarlos y denunciar sus condiciones laborales. El sindicato del IMSS les ha externado su respaldo.
Hay que defender la práctica médica: sabemos lo que representa la atención a pacientes graves. Enfrentamos problemas estructurales de falta de personal, insumos y vulnerabilidad legal, señalan. El Colegio Mexicano de Medicina Interna agrega: Los médicos se organizan ante un atropello. El juez no tiene idea de lo que califica.
Como suele hacerlo, la secretaria de Salud, Mercedes Juan, giró instrucciones para que, nuevamente, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) iniciara la indagatoria con una brigada de inspectores federales en Oaxaca: Se investiga al personal médico para resolver si es responsable de la falta de atención, indicó ( La Jornada, 18/6/13).
Según Mikel Arreola, Cofepris tiene 10 procesos abiertos en Oaxaca y son motivo de notificaciones de multa por casi 3 millones 113 mil pesos ( Reforma, 18/6/14). De las muertes en Sonora, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos asegura haber enviado visitadores adjuntos.
Frente a la inadmisible ola de negligencias, Mercedes Juan sólo ofrece una hueca comisión en el marco de su proyecto de reforma sectorial que degrada el derecho a la salud. No toma cartas sanitarias. Para ella el asunto es punitivo, penal y de multas, mientras guarda silencio frente a la principal demanda ciudadana: mejorar servicios ¡ya!
Coincidiendo con el ministro José Ramón Cossío, de la Suprema Corte, para quien en el derecho a la salud se debe pensar cómo se debe satisfacer, no en la retórica constitucional, sino en acciones concretas, para que nosotros, los juzgadores, lo entendamos y podamos saber qué podemos proteger, hasta dónde o cuáles son las condiciones reales de esa protección, Mercedes Juan quiere una reforma” que necesariamente modifique el artículo 4 constitucional.
Con esta nueva base constitucional pretende introducir en IMSS, Issste, Sedena, Semar y Pemex: 1) garantías explícitas (o paquetes básicos mínimos) que racionen las intervenciones de salud, ahora sujetas a condiciones precisas para el acceso a los servicios; 2) homologar interinstitucionalmente protocolos de atención y tarifas para aplicar esa paquetería explícita; 3) incrementar gradualmente la lista racionada de intervenciones ya como paquetes básicos explícitos; 4) crear una procuraduría que vigile y haga exigibles los paquetes mínimos explícitos. Además, asegurada su independencia respecto a todas las instituciones, esa procuraduría dispondría de la facultad de obligar a cada una de ellas a prestar los servicios o pagar en el caso de que no los puedan prestar o hacer un direccionamiento del paciente a un proveedor alterno ¿privado?, y 5) integrar una comisión nacional de salud universal con todas las instituciones –más la Secretaría de Hacienda– con el encargo de ejecutar el racionamiento a paquetes básicos mínimos así como determinar costos y tarifas interinstitucionales (portabilidad).
Pretende que la atención médica de las instituciones reduzca la responsabilidad estatal a intervenciones garantizadas de manera explícita como nuevo derecho constitucional degradado Lo que no cubra Peña deberán, ahora, cubrirlo los ciudadanos comprando seguros complementarios. El nuevo PRI pretende una universalidad no universal.
Para enfrentar la ola de negligencias que con Peña Nieto inundan al sector –y que debería ser su prioridad principal– Mercedes Juan no ofrece absolutamente nada, ni una sola palabra, en el decreto que modifica la Ley General de Salud ( Diario Oficial de la Federación, 4/6/14), que recentraliza autoritariamente, en SSA y SHCP, todos los recursos del Seguro Popular, sepultando el anhelo federalista.
Para ella, el asunto se resuelve separando el financiamiento de la prestación de los servicios: los regímenes estatales de protección social en salud garantizarán las acciones mediante el financiamiento y la coordinación eficiente, oportuna y sistemática de la prestación de los servicios de salud a la persona del Sistema de Protección Social en Salud, los cuales deberán realizar su actividad de manera independiente de la prestación de servicios de salud (artículo 77 bis 2), como si por arte de magia, la separación atacara de raíz el descontrol clínico estructural que prima en los servicios que coordina la Ssa mediante sus regímenes estatales.
Con su anémico aunque ruidoso proyecto de seguridad social universal, Peña legará, intactos, al próximo sexenio todos los grandes desafíos en materia de pensiones y salud. La bomba de tiempo está dispuesta.
¿Cuál es la responsabilidad objetiva del Estado en las negligencias y, sobre todo, en que el encuentro médico-paciente –como relación de confianza mutua– acontezca en condiciones de suficiencia? La respuesta presidencial es una reforma que degrada el derecho a la salud, mientras, como comunica #Yosoy17, médicos y pacientes enfrentan indefensión y desamparo.
*Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco
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jueves, 12 de junio de 2014
#YoSoy17
En este blog he hablado previamente del creciente clima de linchamiento de que es objeto el gremio médico en México. Siguiendo la tendencia que nos viene del norte es cada vez mas común que a las complicaciones médicas y/o quirúrgicas (muchas veces inherentes a la evolución natural del propio padecimiento) se les encajone como "negligencias médicas" sin serlo. Es frecuente que entre el duelo, la ignorancia y la codicia los familiares del enfermo en cuestión resulten campo fértil y una verdadera mina de oro para verdaderos vividores que en cada muerte ven actos "negligentes" y los envuelven en argucias legaloides que lamentablemente obtienen muchas veces un trato condescendiente de la autoridad judicial.
De ahi al amarillismo en los medios de comunicación, la distancia es muy poca.
Así las cosas, el criterio médico casi nunca tiene cabida en defensa de los médicos involucrados. El arbitraje médico pocas veces satisface a unos familiares sedientos no de justicia, sino de algo muy parecido a la venganza.
Prevalece la idea que el médico "tiene mucho dinero" y que por ello bien se le puede demandar por una cantidad millonaria sin hacerle mella en su integridad y en su familia; en su honor y su patrimonio. La autoridad rara vez examina si los daños (si es que realmente se comprueba fueron hechos de forma intencionada) corresponden con sanciones tan severas, y si no, ya se llevó entre las patas al gremio, o a una institución entera después de un proceso tedioso, caro y desgastante.
La "justicia" en nuestro país no se caracteriza precisamente por ser pronta y expedita. Sino por cursar por caminos y entuertos muy oscuros con intereses en juego y pruebas endebles. No es complicado obtener culpables.
En estos días ha surgido en redes sociales un movimiento parecido a #YoSoy132 (véase en este mismo blog "mis desacuerdos") hace un par de años, con el cariz peculiar que en esta ocasión #YoSoy17 o #YoSoyelmédico17 surge a raíz de 16 ordenes de aprehensión contra igual número de médicos, compañeros trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en el estado de Jalisco. No voy a abundar aquí en los pormenores del caso, pero baste resumir que se les acusa de haber sido negligentes en la atención a un menor fallecido por complicaciones (entre otras) derivadas de diabetes, asma, obesidad y tuberculosis intestinal. Según se, el paciente llegó en condiciones críticas al hospital y después de salvar su vida, falleció varios días y varias intervenciones medico-quirúrgicas después.
Hasta donde yo recuerdo ni la diabetes, el asma, la obesidad y la tuberculosis son padecimientos agudos de inicio súbito. ¿Entonces? Hablamos de un menor en obvias condiciones de no poderse valerse por si mismo, bajo el cuidado de sus padres. El mismo padre que ahora reclama entre otras cosas una indemnización millonaria y la suspensión profesional de los médicos involucrados. Desde los tratantes en la unidad de cuidados intensivos hasta los directivos del hospital. Como si las penas carcelarias fueran capaces de devolver la vida a alguien. Como si uno fuera dueño de la vida y de la muerte y la medicina no fuera ciencia, sino milagros a granel...
Lo dije en este blog hace tiempo: Cualquier piedra es buena cuando se trata de atinar en un culpable, o en 16 como en este caso. La diferencia quizá estribe en que en esta ocasión el caso ha trascendido gracias al reguero de pólvora en que corre la información en internet y las redes sociales. Se ha vuelto viral en un par de días y a todo lo ancho de la geografía mexicana se han levantado voces razonablemente indignadas de médicos, estudiantes de medicina, enfermer@s y otr@s trabajadores de la salud, particularmente de la sanidad pública que no están (estamos) dispuestos a cargar con culpas en mucho, ajenas.
Me parece formidable que quienes se atienden en el sistema público de salud exijan tan sentidamente mejoras en la calidad de la atención. Todos estamos de acuerdo en ello y nos encantaría que fuera posible. Y en esto el problema tiene infinidad de aristas. Ojalá todo fuera tan fácil como abrir clínicas y hospitales a diestra y siniestra. Desde el principio, nos estamos volviendo un país que forma médicos a granel, mal preparados en universidades públicas y muy beneméritas, pero pobres. Con un presupuesto pingüe, una matrícula saturada, con mala orientación vocacional. Y en el caso de las universidades privadas, con severas falencias en la preparación académica.
Los que no, como la parasitaria clase política, pueden seguir atendiendose en la medicina privada con sus abultadas pólizas de seguro médico que pagamos entre todos. Es un mito que en ella los médicos sean mejores. Atención excelente y pésima hay en todos lados. Allá y acá.
Resulta trágico que en medio de todo esto, sean las propias instituciones oficiales de salud las que producen especialistas de dudosa calidad al margen de su propia normatividad oficial y por la que el grueso de especialistas sí fuimos obligados a pasar. Ahora basta que algún trabajador con cierta antigüedad o ayuda sindical haga un curso de "anestesia rural" o "medicina quirúrgica" para que en los hospitales rurales sea responsable de atender a quienes viven en el piso mas bajo de la sociedad: indígenas que hasta en eso son menoscabados al enviarles especialistas de segunda.
Total, si de por sí la pobreza no acaba con ellos, que sea la enfermedad la que los suprima de las alegres estadísticas oficiales.
Por otro lado parece evidente que la infraestructura de la salud pública es insuficiente. Falta de personal, de recursos humanos y materiales. Corruptelas en todos los niveles -desde el empresario que evita el pago de la seguridad social de sus trabajadores- hasta el médico que sí, se roba una jeringa o unas gasas para su consultorio privado (Sí roba pero poquito como dijo hace unos días un ex alcalde en Nayarit)
Sumemos a lo anterior mmm... el grado de satisfacción de un profesional de la medicina (ojo, dije profesional, no "profesionista") en la sanidad pública. Hay que lidiar con hospitales saturados, carencia de suplementos (si estuviéramos en Venezuela sería noticia mundial por supuesto) y con sobrecarga de trabajo que muchas veces no es posible desahogar en un turno laboral. De ahí que casi siempre es necesario trabajar en mas de una institución para medio ir sobreviviendo el mes ¿Acaba uno cansado y eso repercute en la calidad de la atención? ¡Obviamente que sí! Por mas vocación que uno tenga somos seres normales con carencias, gastos y necesidades comunes. Si no fuera así no habría que agregar el gasto en uno que otro curso o congreso (los de anestesia en México no son nada, pero nada baratos) mas el permiso o los permisos en el trabajo que significa ausentarse para acudir a dicho curso. Y si no hay quien lo supla a uno (que no hay) la cosa se complica obviamente mas...
Desde luego, también hay mucho de mala leche en descalificar de un plumazo a una institución completa como en este caso al IMSS, que a lo largo de sus 70 años de historia ha sido un fuerte puntal de la seguridad social en México.
No es ningún secreto que el IMSS ha sido pionero en la medicina mexicana. Fue ahí donde se realizaron entre otras, los primeros trasplantes en nuestro país. Ahí se han formado decenas de generaciones de especialistas altamente preparados no sólo mexicanos sino extranjeros que en muchos casos además de recibir su formación, también han recibido la oportunidad -cada vez mas escasa en este país- de la seguridad laboral.
No es poca cosa haber sobrevivido a tantos años de embates de todo tipo -desde desastres naturales y afanes privatizadores- gracias, en mucho, al probado compromiso social de sus trabajadores.
No olvidemos que vivimos en un país donde es perfectamente posible que cualquier hijo de vecino oferte la cura del cáncer (o de cualquier cosa, total...) con magnetos o bicarbonato y se haga rico impunemente mientras que un especialista fruto de una década de severa formación académica y hospitalaria vaya a la cárcel sin que se le pruebe culpa alguna. Eso no es justicia ni aquí ni en China.
Ojalá la misma enjundia con que se le exigen resultados al técnico del equipo mexicano de futbol sirviera para censurar los gastos obscenos del gobierno. ¿Ejemplos? El avioncito presidencial de Enrique Peña Nieto que supera los 7500 millones de pesos (mas de 440 millones de euros según mis cálculos mas recatados)
¿No serviría tanto dinero para pagarnos la inscripción a algún curso? ¿O para mejorarnos un poquito el sueldo? ¿Para que trabajásemos en un hospital en el que en este día, no cabe un paciente mas?
Ojalá también llegue el día en que asi como se busca por todos los medios dar a conocer lo que se hace mal en las instituciones de salud, también se haga hasta lo imposible por dar a conocer lo bueno, por agradecer.
Ojalá nuestra gente, nuestros pacientes y derechohabientes fueran igual de exigentes con su diputado, senador o parásito político cualquiera que como lo son con un médico que ha dejado buena parte de su vida en ese hospital sin mayor satisfacción que la de haber hecho el bien...
Como médico con frecuencia siento verdadera desolación de aprender de la parte oscura de la naturaleza humana. No hay en la naturaleza ser tan cuidadosamente evolucionado como el hombre y a la vez, tan salvajemente cruel con su semejante y con el resto de la creación. El universo y la estupidez -cuentan que decía Einstein- son infinitos..."y del universo, no estoy tan seguro".
La ingratitud también es infinita, y tristemente al igual que la estupidez, son conductas exclusivas del género humano.
Todos los días sin embargo, confío en hacer lo mejor a mi alcance por mis pacientes.
Ojalá #YoSoy17 logre el objetivo de evitar que se criminalice la conducta terapeútica de los médicos que atendieron al menor fallecido. Ojalá el dolor no se vuelva en la familia (como decía Tagore) en un cuchillo sediento de sangre...
Somos médicos
No somos dioses
No somos asesinos
#YoSoy17
martes, 25 de febrero de 2014
Medicina y redes sociales
Hace ya varios años que parecieran siglos que el internet y el mundo globalizado irrumpieron de a poco -pero firmemente- en nuestras vidas. Poco a poco han ido cambiando nuestras maneras de comunicarnos.
Incorporamos neologismos a nuestro idioma y lo adaptamos a esta realidad. Hay internet público casi hasta en los retretes y casi cualquier imagen puede hacerse pública en la red en cuestión de segundos. Para bien, pero también para mal.
Pareciera que la era digital que nos arrasa con dispositivos cada vez mas poderosos y diminutos nos haría más felices. Como si borrase de un plumazo nuestras fronteras y nuestras diferencias: Idioma, religión, etc. Pero no ha sido así. En mucho se ha vuelto el advenimiento del voyeurismo. Del chisme, pues. Mantenerse al último grito de la tecnología se ha vuelto casi un deber, un vicio sin mayor sentido que alardear de un dispositivo al que de todas maneras, se le da un uso limitado. (Algo más allá de Facebook u otras redes sociales?)
El ejercicio de la medicina no se ha visto al margen de dicha “tecno vorágine”. Por un lado es posible establecer casi sin problema comunicación inmediata con un colega experto al otro lado del planeta. Pero…Por el otro, cualquier persona puede buscar el diagnóstico y tratamiento que mejor le acomode en fuentes de dudosa seriedad. Cuestionar al médico, exhibirle sin escrúpulos. La nota sensacionalista (máxime si involucra al médico) siempre vende bien. Da lo mismo si la acusación es cierta o no. El juicio clínico es insistuible en la relación medico-paciente. Aquello de lo que hablaban los ahora empolvados libros de propedeutica. Tampoco hay nada que sustituya la palpación, la auscultación. La voz del médico como bálsamo que empieza la curación. Aunque el internet desborde de imágenes e información. Aunque cualquier actor se ponga una bata presentando como novedad lo que no es en los “infomerciales”. Aunque amague con calamidades tan espantosas como la caspa, las micosis y las hemorroides. Nada cambia el momento en que el médico nos dice “¿En que puedo ayudarle?”
El futuro del ejercicio médico pasa necesariamente por el uso juicioso del internet y de las cada vez mas populares redes sociales. Hay veces que el médico no tiene manera de abundar en un tema como no sea escribiendo de ello en un blogo en Facebook. Pero de ello a que los pacientes quieran consulta por whatsapp es otro cantar…
Eso sin hablar de las vivencias y emociones que todos los médicos experimentamos en este camino y que hacen que nuestras vidas se impregnen para siempre de una manera diferente (no mejor, no peor) de ver la vida. Y también la muerte.
Y todo lo que ocurre entre ambos momentos…
(ADD. Recién termino de escribir este texto en mi teléfono cuando me llega la noticia de una imagen del niño Jesús al que le atribuyen lágrimas de sangre en Irapuato. Mecachis….. Sigo sin entender que es lo que la gente quiere o no quiere creer. Y para qué)
martes, 12 de noviembre de 2013
No todo es lo que parece...
Si se trata de fastidiar, cualquier pretexto es bueno. Siempre habrá culpables, y pocos recursos a su alcance que le agraven la culpa. El médico no me abrió la puerta, no quiso atenderme. O peor aun, no había médico. En las ultimas semanas Oaxaca ha saltado malamente a la fama por casos de mala atención a mujeres en franco trabajo de parto. Una foto, subirla a internet y voilà, el trabajo esta hecho y cualquier usuario puede condenar lo que ve, la parte de la historia que le cuentan los medios, la que quieren decir, la parte fácil, morbosa, la que vende el espectáculo grotesco al que se han sobajado la vida, y también la muerte.
En estos tiempos, la llegada del hombre a la luna y las cámaras de televisión se han vuelto verdaderas reliquias que palidecen frente a las tabletas y los "smartphones" con conexión perenne a internet.
No se trata aquí de defender lo indefendible. Pero es difícil creer la condena fácil al médico. Lo digo porque se trata de un compañero, de un médico como yo. No se si de peor o mejor competencia profesional que uno, no se si es un alma generosa o un verdadero hijo de puta*. Lo que si tengo claro es que la sociedad parcial en la que habito es hipócritamente proclive a lo fácil, a la vida, al amor, al juicio, a la condena sumaria. Al olvido fáciles y a una larga serie de etcéteras. De no ser así, no me explico como al pequeño porcentaje de la población con internet móvil no le ha movido a indignación semejante los escandalosamente obscenos enriquecimientos de la clase gobernante, de los parasitarios ex presidentes. De cualquier funcionario de medio pelo que no satisface nunca sus ansias de robar, transar y corromperse. De los que ante todo, de todo pactan y cierran filas. El interés nacional, le dicen. De los que enlutan miles de hogares en una guerra estúpida y perdida contra el crimen (bastante bien) organizado.
¿Por que no son tan prestos en condenar a un gobierno que ocupa el dinero para edificar cárceles en vez de hospitales?
¿Por que no exigen mejor, que a los médicos se nos mande con sueldo pagado (si, así como a los profes que hacen plantones y no trabajan 2 meses) a un congreso o a un curso, ya no digamos al extranjero, sino a un buen centro hospitalario?
Ya de plano, ¿Que tan difícil es dar las gracias al médico cuando todo sale bien?
No voy tan lejos, la próxima semana es el Congreso Mexicano de Anestesiología. La reunión anual por excelencia a la que todos quisiéramos asistir. No tengo los 650 dólares que cuesta la inscripción. No tengo permiso en el trabajo (en 2) , no tengo quien trabaje por mi esos días. ¿Soy por eso, un peor médico que los que si van?
¿Por que aplauden la compra de balas, en vez de pedir ya no medicamentos, sino agua potable en sus casas? ¿Por que hoy -noviembre de 2013- campea el cólera en México, entonces?
¿Que tiene de emocionante un 16 de septiembre**, el desfilar de un ejercito corrompido, y a una marina con un grueso expediente violatorio de derechos humanos?
¿Es prioritario llenarle los bolsillos a una televisora en nombre de los niños discapacitados, o es primero ponerse del lado de los presos injustamente encarcelados como Alberto Patishtan?
¿Por que nuestra sociedad condena el maltrato a los paisanos en Estados Unidos y trata peor que a esclavos a los migrantes centroamericanos que pasan por aqui?
¿La conciencia se aplaca regalando una despensa con una vía de destino cuestionable?
¿Funcionan unos cuantos rezos al vacío, sin esperanza?
¿Verdad que es mas cómodo irse encima del último eslabón que cuestionar el sistema, sus corrompidas cabezas y sus estructuras? Al final todos estamos en el piso mas bajo. El médico no tiene una posición de poder sino de servicio, y por ello, no esta exento de errores en su desempeño. Muy raramente se comprueba la intención franca de dañar a alguien.
El acto médico es falible en si. En nada le ayudan los linchamientos mediáticos en un camino que ya es bastante agreste.
*No lo digo con afanes peyorativos, ni inmorales. Mi estimado Marcelino Cereijido, médico investigador de probada solvencia moral y profesional, ha hecho estudios muy serios al respecto de dichos especímenes. Vale la pena leer alguna de sus muchas obras científicas, a la que aludo es "Hacia una teoría general de los hijos de puta" publicada hace un par de años.
** Día de la Independencia en México
viernes, 2 de agosto de 2013
El nodulito mas famoso
Tiene pocos días de haberse anunciado que Enrique Peña Nieto, encargado de la silla presidencial en México, seria intervenido para removerle un nódulo tiroideo. Finalmente la cirugía fue una tiroidectomia (es decir, no se extirpo solamente el nódulo sino toda la glándula tiroides) sin mayor complicación quirúrgica ni anestésica realizada en el hospital militar hace un par de días. Hubo por ahí algún medio que aseguro que seria operado bajo anestesia local...
Hasta ahí, la información, medio pasaba...
No costaba nada que transmitieran íntegro el parte médico impecablemente presentado por el cirujano militar y sanseacabo, pero no. Quisieron ponerle de su cosecha y las tarugadas que dijeron, son de antología.
Entiendo que no es obligación de un periodista tener conocimientos de medicina, pero con un mínimo de investigación (en la web) al menos es posible entender algo de anatomía elemental. A saber.
Una de las reservas por las que el resultado de la cirugía era tan esperado es por la afectación a su voz. Esta plenamente descrito en la literatura medica que una de las complicaciones de la tiroidectomia es lesionar al nervio laringeo que se encuentra en estrecha relación con la tiroides. Cuando el nervio se lesiona ocasionalmente existe disfonia (ronquera). La cirugía no manipula las cuerdas vocales, de ahí la confusión. La tiroides es superficial, las cuerdas vocales están por debajo de la glotis, a la entrada de la traquea. Por detrás, por dentro, y hacia arriba de la tiroides.
Otro error craso. Llamar "cuerdas bucales" a las "cuerdas vocales", las primeras simplemente, no existen.
Y ya que aprovechamos a hablar de la famosa cirugía presidencial, mucho nos hubiera gustado que el señor Peña Nieto hubiese sido atendido en un hospital publico como muchos mexicanos (la mayoria, pese a lo que las cifras del gobierno pregonen, no tienen seguridad social) y hubiese pasado por algo asi:
Que en su clínica familiar, demoraran meses en hacerle el diagnostico.
Sin contar la demora de otros tantos meses esperando cita.
Que no hubiera reactivos para sus análisis de laboratorio
Que el medico, la asistente y las enfermeras, estuvieran desayunando media mañana antes de empezar a atender a los pacientes citados.
Que le tocara la ficha 25 para una consulta express de 5 minutos con un medico cansado porque le faltan otros 20 pacientes por atender.
Que buscara entre sus conocidos quien pudiera completarle los donadores de sangre que le piden como requisito para operarse.
Que el día de la cirugía no pudiera operarse porque el quirófano esta lleno atendiendo urgencias, la mayoría, obstétricas.
Que no hubiera suturas, hojas de bisturí, agua, jabón quirúrgico, camas disponibles para internarlo.
Que no hubiera medicamentos anestésicos, y que los medicamentos fueran escasos y re utilizados al igual que las sondas endotraqueales porque el presupuesto de este año ya se termino...
Que faltaran cirujanos, enfermeras, anestesiólogos justo para ese quirófano donde estaba programada su cirugía.
Que no estuviera vigente su derechohabiencia.
Que falle la electricidad a media cirugía.
Que el área del hospital donde estuviera encamado estuviera con goteras en el techo
Y asi como esas, mil situaciones mas.
¿Porque me gustaría que eso hubiera pasado? Porque su abultado sueldo y sus prebendas van por nuestra cuenta. Solo por eso. Y porque muchos de nosotros, empezando por quienes trabajamos en el sistema publico de salud pasamos por eso y mil cosas mas. No es por nuestro gusto que la atención sea deficiente. Los hospitales están saturados.
Ojalá pronto se diera una vueltecita a los hospitales donde se atienden los mexicanos. Hago saber que lo atendería con muchísimo gusto a pesar de las limitaciones de mi hospital, lo haría no porque se trate de el. Sino porque su vida no me parece mejor, ni mas valiosa, ni merece mas respeto que la del mas sencillo de mis pacientes. Espero que si me toca atenderlo, al menos esta ocasión pueda pasar la noche de su cirugía sin dolor.
viernes, 29 de marzo de 2013
Escrito un viernes santo*
Hoy, en este día del año, el hombre despierta de su profundo sueño y se pone de pie ante la sombra de las edades, y, con los ojos llenos de lágrimas mira hacia el Gólgota contemplando a Jesús el Nazareno clavado en su cruz… Pero cuando el sol se pone y anochece, vuelve a ponerse de rodillas para adorar a sus ídolos cotidianos, levantados en todos los rincones de su vida.
Hoy, las almas de los cristianos en alas del recuerdo, vuelan hasta Jerusalén. Allá, se aglomeran en multitudes golpeándose el pecho, para contemplar al Crucificado con su corona de espinas, extendiendo los brazos hacia el infinito y penetrando el velo de la Muerte para alcanzar la profundidad de la Vida… Pero, cuando el telón de la noche desciende sobre el escenario del día, dando por finalizado el breve drama, los cristianos vuelven y, en grupos, se pierden entre las sombras del olvido, hundiéndose en la ignorancia y la indolencia. En este mismo día de cada año, los filósofos dejan sus grutas tenebrosas, los pensadores abandonan sus frías celdas y los poetas se alejan de sus torres de marfil y todos, en el Monte del Calvario, escuchan reverentemente las palabras de aquel hombre, joven aún, diciendo: “Perdónalos Padre, pues no saben lo que hacen.”
Mas, apenas las tinieblas del silencio apagan las voces de la luz, los filósofos, los pensadores y los poetas regresan a la estrechez de sus preocupaciones y se sumergen en las páginas de su vana literatura. Las mujeres que pierden el tiempo con los esplendores de la vida, abandonan el confort de sus mullidos cojines para ver a la mujer, triste y angustiada que se acerca a la cruz y allí se queda como una pequeña plantita desamparada frente a la tempestad devastadora y, cuando se aproximan a ella, escuchan su profundo lamento, su penoso llanto…
Los jóvenes, que se dejan llevar por la corriente de la vida sin saber adonde van, se detienen hoy, por un instante, para contemplar a Magdalena lavar con sus lágrimas la sangre que mancha los pies del hombre erguido entre el cielo y la tierra. Pero, cuando se cansan del espectáculo, desvían los ojos y retornan a la corriente entre carcajadas, para ser arrastrados nuevamente.
En este mismo día, cada año, la Humanidad se despierta con el despertar de la primavera y se echa a llorar frente al Nazareno sufriente, mas luego, cierra los ojos y retorna a su profundo sueño. Pero la primavera permanecerá despierta, sonriente y festiva hasta que llegue el verano, con sus dorados ropajes.
La Humanidad es una plañidera a la que le encanta llorar a los héroes de las edades y cantar sus memorias...Si la Humanidad tuviese algo de discernimiento, debería regocijarse en su gloria. Pero es como un niño pequeño que se queda boquiabierto contemplando a un animal herido. La Humanidad ríe ante el torrente fragoso que arrastra al olvido las hojas secas de los arboles, y arranca con vigor cuanto no esta sujeto por la fuerza.
La Humanidad considera a Jesús Nazareno como a un pobre de nacimiento que sufrió miserias y humillaciones con todos los débiles. Le tiene lástima, porque fue crucificado entre tormentos indecibles...y lo único que le ofrece es su llanto, sus sollozos y lamentaciones. Durante siglos la Humanidad viene adorando la debilidad en la persona del Señor. Los hombres no comprenden el verdadero significado de la fuerza. Jesús, nunca vivió una vida de miedo ni murió sufriendo y quejándose.
El vivió como un rebelde, fue crucificado como un revolucionario y murió con un heroísmo que atemorizó a sus torturadores. Jesús, no fue un ave con alas rotas, sino una tempestad que rompe con su fuerza todas las alas torcidas. Jesús no vino del más allá para hacer del dolor un símbolo de la vida, sino para hacer de la vida el símbolo de la verdad y la libertad. Jesús, no tuvo miedo de sus perseguidores ni sufrió frente a sus asesinos. El, era libre, valiente y osado. Desafiaba a tiranos y déspotas y opresores. Y cuando veía pústulas infectadas, las punzaba. Y acallaba la voz del Mal, destruía la Falsedad y ahogaba la Traición. Jesús no vino desde el círculo de la luz para destruir hogares y construir sobre sus ruinas conventos y monasterios.
No trató de convencer al fuerte de que se hiciese fraile o sacerdote, sino que vino a esta tierra para insuflar un espíritu nuevo, que destruye con su poder, las monarquías construidas sobre huesos y calaveras humanas. El vino para demoler los palacios majestuosos construidos sobre las tumbas de los débiles y derrumbar los ídolos asentados sobre los cuerpos de los mise- rables.
El vino para hacer del corazón un templo, del alma un altar y del espíritu un sacerdote. Esa era la misión de Jesús y esas las enseñanzas por cuya causa fue crucificado. Y si la Humanidad fuera sensata, ella se alzaría hoy, y cantaría, vigorosa, el canto del triunfo y la victoria.
Oh, Jesús crucificado, que contemplas, triste desde el Gólgota, la procesión de los siglos y oyes el clamor de las naciones y comprendes los sueños de la Eternidad.
¡Tú eres, en la cruz, más glorioso y digno que mil reyes en mil tronos de mil imperios! ¡Tú eres, en la agonía de lá muerte, más poderoso que mil generaciones en mil guerras! Y en tu tristeza, más alegre que la primavera con sus flores…
Y en tus dolores, más sereno que los ángeles del cielo. Y cautivo, en manos de tus verdugos, eres más libre que la luz del sol y más firme que una montaña. Y tu corona de espinas, es más esplendorosa y brillante que la corona de Brahma… Y el clavo que atraviesa tu mano, es más imponente que el cetro de Júpiter. Y las gotas de sangre que se deslizan en tus pies, más resplandecientes que el collar de Ishtar.
Perdona a los pobres que te lloran y lamentan hoy, porque no saben como deben llorarse a si mismos...
Perdónalos, porque no saben que conquistaste a la muerte con la muerte y diste vida a los que perecieron.
Perdónalos, porque no saben que tu fuerza los esta esperando todavía...
Perdónalos, pues no saben ellos que todo día es tu día
miércoles, 13 de febrero de 2013
No soy Florence
Carlos Beas Torres *
Claro que no lo soy. Me llamo Miguel Juan Hilaria y soy mixe, ayuuk como nos decimos nosotros. Antes era campesino, ahora sólo soy un preso. Tengo ocho años encerrado en una cárcel de Oaxaca, en un pueblo llamado Matías Romero, pues me acusaron falsamente de haber matado a un pobre allá por el rumbo del ejido Francisco Javier Jasso. Para lograr mi culpabilidad me torturaron y fui obligado por el subprocurador Wilfrido Almaraz a firmar una hoja en blanco, que después supe era mi confesión. Me golpearon y me humillaron durante horas en las oficinas de la procuraduría que está en Tehuantepec, adonde me llevaron sin mostrarme una orden. Yo no hablo bien la castilla y a punta de golpes, gritos y hasta escupidas me obligaron a poner mi firma y mi huella en un papel. Ningún abogado y ningún traductor me acompañó. Esa es la ley para nosotros.
Al día siguiente, como bulto, todo magullado y adolorido me tiraron en el penal de Matías. Por la golpiza que recibí no me pude ni parar y estuve orinando sangre. Mis familiares fueron a avisar a la organización y pronto me trajeron un médico que me atendió, estuve tirado más de 10 días. Y a pesar de que la comisión de derechos humanos comprobó que había sido torturado, y de que la única testigo declaró que los judiciales la habían amenazado para que me acusara, el juez me condenó a 30 años de cárcel.
En estos largos días de encierro, que los paso tejiendo hamaca, recuerdo aquella maldita mañana cuando fui a cuidar mi milpa y me fui encontrando con los ganados del rico, que tranquilamente se comían la milpa que yo había sembrado. Enojado, agarré los animales dañosos para que el rico viniera por ellos y me pagara los destrozos. Y sí, al rato llegó bien enmuinado; me gritó e insultó: “¡Pinche indio, la vas a pagar cara!, ¡quién te crees, huarachudo!…” Yo me monté en mi macho y le dije, es más, le grité: “haga lo que quiera, pero no le voy a dar sus animales hasta que no me pague los daños”. Y como quiera me aventó unos billetes y se llevó los tres ganados dañosos, no sin antes amenazarme de nuevo.
Y pronto cumplió su amenaza el rico, ya que su hija Janet era agente del Ministerio Público y me achacó la muerte de un vecino que andaba de aventurado con la mujer de otro. Esa Janet era política también y le andaba haciendo campaña al mentado Ulises Ruiz, y cuando éste ganó la gubernatura, la mujer se volvió más poderosa y con sus influencias logró que los jueces me hundieran en la cárcel.
Mi juicio fue muy sucio, pues varias veces pidió mi abogado que citaran al marido ofendido, que en verdad era el hechor de la muerte que me echaron encima, pero nunca lo citaron. Y como la vida de un indio no vale en este país, aquí llevo años esperando día a día que se reconozca la injusticia que he sufrido y que me tiene aquí acabado, enfermo, y lejos de mi familia.
Aquí en la cárcel hay muchos pobres presos más. Platican sus historias. La mayoría dice que no tuvieron dinero para pagar abogados, unos que no hablan bien la castilla, no saben ni por qué están prisioneros. Muchos hablan de maltratos y de abusos. Hay otro indio, pero que es mixteco, y que dice que el rico lo denunció falsamente por violación y ahora ya le quitó su tierra. La verdad en esta tierra no hay justicia.
No, no soy Florence. Soy un indio más. Soy un pobre más que, como muchos, estoy encarcelado en este país. Muchos por no entender el idioma, o por no tener dineros para pagar abogados o comprar justicia. No, no soy Florence, soy Miguel Juan, indio mixe. A mí no me conoce el presidente de Francia, ni salí en la televisión secuestrando o matando. Estoy preso por cuidar mi milpa, por defender mi derecho y mi vida. No valgo nada, eso me han dicho jueces, policías y ministerios públicos. Sólo soy Miguel Juan Hilaria, indio preso en un penal del estado de Oaxaca.
* Defensor de Derechos Humanos. Integrante de UCIZONI. Texto publicado en el diario mexicano "La Jornada" el 9 de febrero de 2013. A propósito de la reciente excarcelación de Florence Cassez, ciudadana francesa condenada en México por secuestro. Como la mayoría de los juicios en el sistema judicial mexicano, el suyo estuvo plagado de irregularidades que no solo construyen serias dudas de su culpabilidad, sino de su inocencia. La diferencia entre ella y cualquier mexicano, se explica en el texto.
martes, 12 de febrero de 2013
Algún día no habrá nunca
Algún día seremos médicos, piensan los albos estudiantes. Con la espada seráfica y el poder de decidir sobre las vidas de los demás.
Alguna vez casi tendremos alas, flotaremos sobre el mundo, contemplándolo desde arriba cual ángeles.
Algún día no estaremos preocupados por que comer, por que vestir. El trabajo será mucho, y no nos daremos abasto. Habrá dinero, cosas. Formas mejores de eso que la sociedad de consumo llama "vivir".
No habrá cansancio ni notas pendientes, no habrá guardias, tampoco distancias que consuman horas para estar junto a quienes nos esperan. Habrá un auto nuevo esperando limpiecito, oloroso, tanque lleno. Que nos lleve a donde sea.
Algún día habrá que no dependa de mi escuálido sueldo para vivir al menos hasta fin de mes, que el consultorio este lleno, que todo el mundo agradezca, se cure, sea feliz. Que se acuerden de mi. Que entiendan que soy bien buena gente, pero también necesito dinero.
Alguna vez dejaré de sentir una profunda rabia por todos los días y noches seguidas, eternas, repetidas, que pasé en un hospital viendo como la vida transcurría apresurada a mi lado. Algún dia comeré completo y sin prisa algo que me guste, y no lo que haya. Tendré tiempo, tendré con que. No habrá nadie que me diga que me quede, que de al traste con mis planes de tener un poquito de tiempo para mi. Dejarán de dolerme las ausencias propias y las ya perdidas. Dejarán de salirme lagrimas de dolor cada vez que lo recuerde. Será un tiempo mejor.
Solo espero que alguien me espere para entonces. Cuando no haya mas despedidas ni nuncas.
domingo, 4 de noviembre de 2012
El día de #Jomeini
El 5 de noviembre debiera ser recordado como el día en que el "tuitazo" del día fue para nuestra apreciada doctora Jomeini.
En esto de la blogosfera sanitaria no han sido pocos los médicos que (me incluyo) incursionamos con ciertas reservas en las redes sociales. Y es que en este camino (vaya a saber si por la calidad de abrojos que se brincan) es imposible quedarse callado y guardarse en el silencio todo lo que uno escucha, lo que siente, lo que se ve en el cansancio propio, de los compañeros, de los pacientes. De los podridos sistemas de salud que poco a poco van haciéndose peores de como los conocimos, ante nuestro asombro perplejo. Ante el dolor que todo eso nos provoca.
De todo eso escribe Jomeini, también conocida con el sobrenombre de Ana Gonzalez Duque. No voy a abundar ahora sobre el contenido de su blog ( que entre otros, contribuyo al origen de este) pero la transparencia con que esta escrito ha hecho posible que en estos días vea la luz (en el contexto digital actual eso es una metáfora real) un libro impreso y en formato digital de este blog. Dice ella que no es literatura seria, yo creo que la seriedad no es ajena a todo lo humano, a la tierna soledad del quirófano, al silencio que muchas veces nos estrecha con los pacientes. Larga vida a #Jomeini y a sus letras. Aunque existan miles de kilómetros entre nosotros, los afectos son comunes. Porque muchos no podemos ver pasar nuestro ejercicio profesional "asi nada mas". Porque la vida no puede reducirse a una afortunada serie de coincidencias, de reacciones bioquímicas. Hay mil y un cosas, hay otros mundos de los que no nos hablan en los libros de medicina. El cariño, los sueños, los dolores. No hay modo de compilarlos. ¿O si, Jomeini?
Vamos a empezar con el tuitazo mundial. Aunque de este lado del océano siga siendo domingo 4...
Si siguen interesados en leer el blog de la susodicha Jomeini, en la columna de la derecha se encuentra permanentemente un enlace a su blog, lo mismo que a los blogs donde suelo pasar de vez en vez. Para darse una probada del nuevo libro puede descargarse desde Aquí
martes, 23 de octubre de 2012
Belisario, el medico, en su día.
Penetrad en vosotros mismos, señores y resolved esta pregunta: ¿Qué se diría de la tripulación de una gran nave que en la más violenta tempestad y en un mar proceloso, nombrara piloto a un carnicero que sin ningún conocimiento náutico navegara por primera vez y no tuviera más recomendación que la de haber traicionado y asesinado al capitán del barco?
Vuestro deber es imprescindible, señores, y la Patria espera de vosotros que sabréis cumplirlo.
(Sen. Belisario Dominguez, 23 de septiembre de 1913)
No debe extrañar que en este blog con cierta frecuencia se hable de historia, de luchas, de opositores. De quienes defendieron con hechos sus ideas mas limpias.
Belisario Dominguez no fue la excepción. Fue médico, nacido en el corazón del sureste mexicano, en la pobrísima Chiapas. En Comitan, que también vería nacer a Sabines (a Jaime, el poeta, esa es otra historia...)
Hoy en mi país conmemoramos con mas pena que gloria, el día del médico. Seguramente será un día de felicitaciones huecas a cargo de quienes ostentan los cargos mas altos del gobierno, quizá se inaugure algún hospital y nos agradezcan entre dientes nuestra "vocación".
Pero volvamos con Belisario. Bélico y noble en tiempos muy difíciles para México. Estudió medicina en La Sorbona cuando hacerlo en Francia era privilegio para muy pocos. Regresó a Comitan donde su altruismo y generosidad ganaron el corazón de sus paisanos. Con el tiempo comprendió que una manera de servir a los demas pasaba por la participación política y fue liberal, critico muy duro de la dictadura porfirista. Atisbos de la revolución que pronto habría de comenzar...
Cayó el dictador, pero el sueño democrático pronto sería abortado en medio de muertes cobardes, comenzando con la del presidente Madero y el vicepresidente, Pino Suarez. Usurpa el poder para entonces un militar ebrio y cínico: Victoriano Huerta, afin a los intereses norteamericanos, entre otros.
Para entonces el Dr. Dominguez es senador por Chiapas, viudo, acompañaba en la Ciudad de México los estudios de uno de sus hijos. Son notables sus discursos abiertamente opositores al régimen traidor de Huerta llamando incluso a las armas en contra del golpista. Sin miedo, de frente. Nunca se arredró ante el talante sanguinario del enemigo...
La respuesta no tardó mucho en llegar.
La noche del 7 de octubre de 1913 un puñado de militares llega a su hotel, lo aprehende, lo conduce a un lugar apartado y lo martiriza hasta matarlo.
No está claro si antes o después de arrebatarle la vida, le cortan la lengua, llevándosela como "trofeo" a Victoriano Huerta. Belisario muere víctima del odio mas enfermo.
Tiempo después cae Huerta, la revolución continua. Pero el resto es historia, y tampoco hay final feliz.
No sin un dejo de nostalgia reconozco que me hubiera gustado conocer a don Belisario. Y cuanta falta nos han hecho uno, dos, tres, muchos doctores Dominguez en estos tiempos aciagos...