viernes, 1 de junio de 2012

Cuando todo empieza







Junio suele ser el mes en que los cursos terminan, y al menos para un buen numero de estudiantes de quinto año son los días de la antesala al internado de pregrado.

Quienes pasamos esa etapa podemos recordarla con una sensación de poder, omnipotencia pero en mi caso por una fuerte cosquilla de angustia. ¿Ilusión por ser medico? Esa permanece intacta todos los días. Al paso del tiempo el juicio aprende a templarse y lo superfluo sedimenta. El corazón no deja de sentir pero "agarra callo" para no lastimarse cuando la adversidad aparece...

Para algunos el año como interno es solamente un tramite en pos del diploma, sin sentimiento alguno, para otros -ojalá que para la mayoría- son los fogueos iniciales de una forma muy particular de entender la vida, las relaciones humanas, el dolor, la muerte y todas las aristas imaginables que entre ellas despunten.

Por ahora solamente los veo... a poco mas de 10 años de haber estado en su lugar, no puedo evitar tararear mentalmente "en la alegría de ustedes...distinguí mis promesas, y todo me parece que empieza".

Cuanto sentido le encuentro ahora a esas palabras.

Desde algún lugar del quirófano, mi respeto y admiración.

jueves, 3 de mayo de 2012

El remedio mas simple, tiene algo de cierto





Todos hemos presenciado la nausea y el vomito postoperatorios. "Es bueno que vomite la anestesia" cree firmemente mucha de la gente. Pero todos coincidimos en que es una experiencia (para quienes ya hemos estado del otro lado del tubo endotraqueal) desagradable y dolorosa al hacer presión en el abdomen recién operado. Una verdadera monserga.

No es raro ver que a quien se le acerca una torunda alcoholada experimenta cierta sensación de mejoría. De niño muchas veces me toco ver señoras que no subían al autobus en viajes largos si no era con una pequeña botella de alcohol a mano. Para las nauseas de los mas pequeños en las curvas del camino.

No les faltaba razón. No se ustedes, pero nunca supe si eso tenia fundamento. Ahora según cochrane, resulta que si.

Aquí el articulo en cuestión.




martes, 13 de marzo de 2012

El lamento del anestesiólogo






Esta imagen y este texto pueden consultarse en el numero actual de la revista "Anesthesia & Analgesia". (*) No en vano la imagen es la de la portada.

Porque no siempre los resultados en el quirófano son los que uno quisiera, ni los que el paciente y sus familiares esperan.

Porque los errores -o la duda de haberlos cometido- se vuelven escarpias en el corazón y en la memoria del médico.

Porque como bien decía uno de los padres de la Cirugía, Ambroise Pare.
Todos los médicos tenemos un cementerio en el fondo de nuestro corazón


La soledad del quirófano es la que nos pulsa, nos templa a golpes entre el fuego. Nos recuerda lo que somos, lo que elegimos un día ser.

También para qué, y para quienes.

La traducción hecha al vuelo es responsabilidad de un servidor. Se me hizo imprescindible transcribir (con la mayor de las consideraciones al Dr. Roy) el texto en su idioma original.

Oh my god, what happened? I need to know.
Did I miss a sign? My response, too slow?
If I was distracted, poorly prepared,
It was not his fault. He should have been spared.

If Lachesis measured a longer thread,
That changed his fate? What? And why is he dead?
When unbidden Atropos came to call
Over our lives she cast her black pall.

Will I see his shroud in another's face?
In waking dreams am I doomed to retrace
The steps untaken, the shock, even shame
And tormenting fear that mine is the blame.

Dr. Raymond C. Roy



Dios mío, ¿Qué pasó? Necesito saberlo.
¿Me perdí de una señal? Mi reacción ¿Fue muy lenta?
Si yo estaba distraído, o mal preparado,
no fue su culpa. Tendría que haberse salvado.

Si Lachesis midió un hilo más largo,
¿Eso cambió su destino? ¿Qué? ¿Y por qué él ha muerto?
Cuando sin ser invitada Atropos acudió al llamado,
sobre nuestras vidas arrojó su negro manto.

¿Voy a ver a su mortaja en la cara de otro?
Estoy condenado a volver despertando en mis sueños,
Los pasos que no seguí, el shock, incluso la vergüenza
Y el miedo que me atormenta, que mía es la culpa.


Dr. Raymond C. Roy

* Timothy W. Martin and Raymond C. Roy
Cause for Pause After a Perioperative Catastrophe: One, Two, or Three Victims?
Anesth Analg March 2012 114: 485-487