sábado, 25 de junio de 2011

Historia de un dolor III


Ayer me di cuenta que te habias ido. No se hasta cuando, pero espero que no regreses. Dejame vivir.

Dejame como estoy y dejame ser yo de nuevo.

No aparezcas mas, porque me derrumbas.

No regreses. No te quiero en el sabor amargo de mi boca, en el dolor de estomago, en las nauseas.  Espero no encontrarme contigo nunca mas. No te quiero en mis mañanas imposibles y en mis noches eternas contigo al lado.

Ojala sea la ultima vez que pienso en ti.

jueves, 16 de junio de 2011

Prometido




¿Que puede decirle uno a una jovencita de 16 años que está consumiendose por un cáncer?
Lo que sea, es poco. ¿Prometer algo? Aun mas complicado. En ambos casos caer en la mentira es una gran tentación, pero no es una opción honrada.

(¡Vas a estar bien!/  No te va a pasar nada/ tienes toda la vida por delante)

En nuestro idioma esa barrera entre el "tu" y el "usted"  (cosa que en otras lenguas simplemente no existe) a veces impone una distancia poco conveniente entre médico y paciente, pero como yo apenas tengo el doble de años que ella, no me importó.

Platicábamos con una rara mezcla entre asombro, ternura y rabia. Asombro mio y las otras dos de ella, la rabia porque antes de pasar a quirófano su venoclisis se infiltró. Va de nuevo el piquete, corazón. Pero ambos brazos, con huellas y mas huellas de punciones, unas exitosas, pero la mayoría no.

Promete que va a ser el ultimo piquete, me dijo. No me lo pidió. Me lo ordenó. Clarísimo. Prometeme que van a dejarme en paz los brazos. Nada mas eso.

Si bueno, pensaba, tampoco va a dolerte nada, no vas a escuchar, te vas a dormir en un sueño profundo y cuando despiertes yo estaré contigo.

Pero su orden, su exigencia, era la misma. Menuda manera de pedirlo.

Empezando la cirugía, y ya bajo anestesia,  le coloqué un catéter venoso central. 

Su pronóstico sigue siendo sombrío.

Y yo sigo sin poderme responder que decirle a alguien, que a los 16 años, se está consumiendo sin retorno.


martes, 14 de junio de 2011

Historia de un dolor II



Me resulta imposible no pensar en tí.
No se como llegaste a mi vida, no se por donde entraste, por que no pude defenderme de ti.
Un dia tras otro, fuiste comiendote mi espacio, mis pensamientos, mis ganas. Poco a poco, quedandote en mi columna, yendote por mi pierna.
Hasta la música me sabe amarga de pensar que no me dejas.

Por favor vete. No tienes que avisarme, tan solo sal, largate de una vez. Dejame vivir, dejame ser yo. Deja que mi mente piense en algo mas que no seas tu y en que debo tomarme para que te agazapes un rato, en las horas que me dejes libre para caminar, para dormir, para descansar al menos de ti.